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¿Qué puede deformar una uña?
Los traumatismos, la presión repetida del calzado, el envejecimiento y enfermedades de la piel pueden modificar el grosor, la forma o el color. Algunas alteraciones se parecen a una infección por hongos, pero requieren un abordaje diferente.
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¿Cómo reducir molestias?
Usa calzado que no comprima los dedos, evita arrancar o limar agresivamente las uñas y consulta cuando haya cambios persistentes, dolor, sangrado o una mancha oscura nueva.
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¿Qué hace el profesional?
Evalúa el aspecto de la uña, los antecedentes y los puntos de presión. Puede realizar acondicionamiento cuidadoso y, cuando corresponde, solicitar pruebas o derivar para identificar la causa antes de plantear el tratamiento.
Información general, no sustituye una consulta. La atención depende de la evaluación individual. Si hay una herida, infección, dolor intenso o pérdida de sensibilidad, busca atención médica oportuna.